viernes 9 de marzo de 2012

Regalos plásticos

¿Será que los hombres me regalan juguetes porque soy una muñeca?

Leyendo: Lo que perdimos de Catherine O'flynn

viernes 2 de marzo de 2012

Destinos plásticos

No importa dónde vayas, todo termina siendo una caja con un acetato para mirar hacia exterior.

Leyendo: La edición de 606 páginas de Vogue

jueves 22 de diciembre de 2011

Regresiones plásticas

Las muñecas tenemos la cabeza hueca, lo cual resulta increíble porque nos agobian pocas cosas: La ropa y los accesorios.

La ropa para que nos desnuden y los hombres como accesorios de cama.


Leyendo: La Hija del sepulturero de Oates.

lunes 21 de febrero de 2011

Desapariciones plásticas

A veces me esfumo. Huyo de las personas, de las cosas, de los lugares reales y virtuales porque se anida en mí la extraña sensación de apego, de necesitar y eso es un menudo lío para una muñeca que lo tiene todo, o casi todo. Así que ensayo manzanita delete y observo el resultado de mi estado de ánimo, de mis pensamientos...vuelvo al vacío pleno y todo vuelve a ser artificialmente real.

Yo no cierro lo ojos, estoy despierta siempre. ¡Y me acabo de dar cuenta!


Leyendo a: A Glotin, El Corazón de Jesús. Pulsante lectura para una chica hueca.

domingo 6 de febrero de 2011

Olvidos plásticos

Como tengo la cabeza hueca, no puedo almacenar recuerdos, luego soy capaz de olvidar cualquier cosa que me dañe. Eso explica mi permanente y plástica sonrisa.

Viendo el superbowl, feliz porque va ganando Green Bay.

martes 1 de febrero de 2011

Canciones plásticas

Radio Futura me compuso esta canción: "dicen que tienes veneno en la piel y es que estás hecha de plástico fino, dicen que tienes en tacto divino y el que te toca se queda con él".

Claro, son una muñeca ¡qué esperaba! Made in Kundalini

Leyendo a Carson Mcullen "El corazón es un cazador solitario".

sábado 29 de enero de 2011

Cirugía plástica

Hay tres cosas que me gustan de ser una muñeca, la primera es que puedo parecer estúpida cuando quiera sin sentir remordimiento; la segunda, cuando me enfado de mi profesión la cambio con sólo esculcar un poco mi clóset y la tercera, cuando me enamoro y un cabronazo vuelve mi piel de plástico sintiente, siempre puedo ir al cirujano para que me abra el pecho de esta forma, al parecer cruel, soy capaz de reconocer que entre mis senos y mi espalda no hay nada más que aire. Con el torso abierto de par en par puedo mirar, tocar y sentir lo que realmente hay dentro de mí.

No leí, pero fui al cine, "Más allá de la vida", hermosa elegía para quienes como yo aún creen que hay esperanza.